No había una fecha precisa en el almanaque para el inicio del fenómeno, pero para la ciencia finalmente llegó la confirmación oficial. Este jueves, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés) advirtió que los primeros indicadores de El Niño ya se detectaron en el Pacífico ecuatorial, con un aumento significativo de las marcas térmicas que ya se mostró en los últimos meses. Y los científicos advierten que en un planeta que se calienta cada año, este fenómeno puede ocasionar estragos en el mundo.
Advierten que el Niño será peor que otros añosLa NOAA advirtió que El Niño, el fenómeno meteorológico natural del Pacífico que aumenta las temperaturas globales, ya comenzó oficialmente, un aviso que se había publicado con tiempo y que se estimaba podía empezar en junio. La fase de calentamiento global sucede al patrón climático “hermano” que tiende a provocar registros fríos: “La Niña”. Al mismo tiempo se detectaron cambios en el Pacífico ecuatorial, lo que indica que la atmósfera también está respondiendo al calentamiento del océano.
El umbral crítico de los océanos
Entre los signos se determinó un aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico central y tropical que superó el umbral de 0,5°C por encima de la media que los científicos estadounidenses utilizan para definir un episodio de El Niño. "Durante el último mes se desarrollaron condiciones de El Niño, tal como indican las temperaturas de la superficie del mar superiores a la media en la franja que abarca desde el Pacífico ecuatorial central hasta el oriental", señaló la agencia citada por la BBC.
Un factor que sorprendió a la ciencia fue el alto grado de certeza que muestran los modelos informáticos con respecto a la intensidad del fenómeno, lo cual se determinó a partir de la temperatura promedio de la superficie del mar en una zona clave del Pacífico.
Alerta de intensidad extrema
Un episodio fuerte de El Niño se define cuando la temperatura supera la media en más de 1,5°C mientras que uno extremo puede llegar a cruzar la barrera de los 2°C. Según la previsión de la NOAA de junio, "existe un 63 % de probabilidades de que se produzca un episodio de El Niño muy fuerte entre noviembre y enero, lo que lo situaría entre los más intensos registrados desde 1950", señaló la agencia.
Algunos de los modelos más recientes de Estados Unidos y Europa (ECMWF) van más allá y muestran que las temperaturas en el Pacífico tropical podrían llegar a superar la media en más de 3°C para finales de año. “Incluso los episodios de El Niño muy fuertes no siempre provocan los efectos previstos en todas partes, aunque los fenómenos de mayor intensidad sí pueden inclinar más claramente la balanza a favor de los resultados esperados", citaron desde la BBC a la entidad climática.
El cambio climático y El Niño: los efectos en la Tierra
La preocupación mayor es que este fenómeno llega en un planeta que ya es más cálido. "El actual fenómeno de El Niño se suma a un calentamiento global considerable", advirtió el profesor Adam Scaife, responsable de predicciones en plazos de un mes a una década en la Oficina Meteorológica de Reino Unido (Met Office). "Esto quiere decir que las marcas reales en las regiones afectadas podrían alcanzar niveles sin precedentes, ya que el alza térmica provocada por El Niño se ve potenciada por el cambio climático”, explicó.
Un fenómeno de El Niño muy intenso usualmente eleva las temperaturas globales del aire unos 0,2 °C al liberar hacia la atmósfera el calor almacenado en el océano. "Es probable que a finales de este año y hasta 2027 registremos temperaturas muy elevadas a escala mundial", alertó Scaife a la BBC. "En 2027, es probable que observemos un exceso de calor que se sume al calentamiento global ya existente; esto podría llevar fácilmente a otro año con un aumento de temperatura superior a 1,5ºC [respecto a los niveles de finales del siglo XIX]".
Las regiones más afectadas y el impacto
Los efectos de El Niño repercuten con mayor intensidad en las regiones tropicales. Son frecuentes las inundaciones en el norte de Perú y el sur de Ecuador, y pueden afectar también a zonas de África Oriental, Asia Central y el sur de Estados Unidos. Al mismo tiempo, aumenta el riesgo de sequía e incendios forestales en gran parte de Australia, Indonesia y el norte de Sudamérica, lo que perjudica a la agricultura y a las reservas mundiales de alimentos.
El Niño también tiende a inhibir la formación de huracanes en el Atlántico, y los meteorólogos ya prevén una temporada con menos actividad de lo habitual. "Aunque esto pueda parecer positivo, para Centroamérica conlleva una reducción significativa de las precipitaciones y la posibilidad de sufrir sequías", explicó Liz Stephens, profesora de riesgos climáticos y resiliencia en la Universidad de Reading.